087 / 2020

Casa Lurbe

El proyecto añade un estrato arquitectónico adicional. A partir de la anhelada habitación exterior, lo que fue la galería descubierta se transforma ahora en una habitación que invita al uso y la permanencia, que se extiende hacia el sol y las corrientes de aire.


CREDITS:

PHASE: completed, 2020

SITE: El Cabañal, Valencia, Spain

CLIENT: Private

GROSS FLOOR AREA: 101 m2

TEAM:

ARCHITECTS: Ana Ábalos, Pablo Llopis, Jordi Marset

COLLABORATORS: Eduardo Puertes


La casa Lurbe se construye en 1932 en el barrio del Cabanyal, un tradicional barrio marinero a orillas del Mediterráneo. A escasos 100 metros, la casa del escritor Vicente Blasco Ibáñez con su imponente galería de pilastras jónicas y cariátides mirando al mar, representaba también las aspiraciones de sus primeros dueños. Tras la guerra civil en 1939 la casa de Blasco Ibáñez fue expropiada, transformada en sede recreativa de la falange, deshabitada, olvidada y demolida para ser reconstruida 70 años después; la casa Lurbe sin embargo sobrevivió a la posguerra gracias al estraperlo, fue habitada y re-habitada, reformada, y desgastada por el uso. A partir de esa anhelada habitación exterior, el proyecto añade ahora un estrato arquitectónico adicional, entrelazando la historia de ambas casas. La demolición de la fachada posterior descubre lo que fue la galería descubierta -cubierta y cerrada en algún momento incierto de su historia- y la transforma ahora en una habitación exterior que invita al uso y la permanencia, que se extiende hacia el sol y las corrientes de aire, aprovechando las condiciones benignas del clima, como lo hacía el comedor de Blasco Ibáñez.

La nueva secuencia de espacios y de elementos, cose la contemporaneidad al pasado, lo deliberado a lo accidental, y lo refinado a lo cotidiano. Las balconeras recuperadas, las puertas interiores vidriadas reubicadas, la rica decoración del techo del baño y su profundo lucernario, que oculta los secretos de la posguerra española, conviven con los ahora desnudos cabirones que sustentaban el techo de cañizo, la nueva bóveda de cañón del vestíbulo, o los brillos de la celosía cerámica que refleja la luz de oeste, y nos transporta al cercano mar Mediterráneo.

Mediante la reconstrucción de la rica historia social de la casa, no sólo a partir de pequeños episodios de conservación y reparación sino también con trabajos enteramente nuevos, el proyecto introduce una calidad imperfecta a una casa imperfecta. El tiempo rehúsa cualquier intento de concepción global, sin embargo, un pausado bricolaje material y temporal reúne lo visible y lo invisible en un nuevo conjunto.

Al menos por ahora.