084 / 2019

Las Eras

A vista de pájaro el diseño unifica las dos zonas actuales y la vincula con el otro espacio público del municipio (la plaza de la Iglesia), al tiempo que evoca al antiguo ritual colectivo del trabajo en las eras.


CREDITS:

PHASE: SOMCER-CRU competition, 2019

SITE: Argelita, Castellón, Spain

CLIENT: Diputació de Castelló

GROSS FLOOR AREA: 490 m2

TEAM:

ARCHITECTS: Ana Ábalos, Pablo Llopis

COLLABORATORS: Eduardo Puertes


Configuración urbana. Plaza de la Iglesia y plaza Pajares

El núcleo urbano de Argelita se organiza paralelamente a la calle Alta (y su prolongación la calle Conchita Julián) la cual conforma un eje norte-sur que comienza en la plaza de la Iglesia con las dos torres del antiguo castillo y finaliza en la plaza Pajares, antigua zona de faenas agrícolas. Ambas plazas se mudan desde hace mucho tiempo en final o comienzo de la población según se inicie el recorrido.

Actualmente, en la plaza de la Iglesia ubicada en el extremo norte se encuentran la Iglesia de Santa Ana y el museo etnológico alojado en las dos torres medievales conservadas, mientras que la plaza Pajares objeto del presente concurso, acoge la tienda y la asociación de jubilados del municipio. Dada la edad media de la población adulta permanente de Argelita, la iglesia y la asociación de jubilados se han convertido en los equipamientos principales de Argelita. Sin embargo el tratamiento de los espacios públicos asociados a ellos son muy diferentes. Mientras que la plaza vinculada a la iglesia siempre ha recibido un tratamiento prioritario dado que se trata de la “plaza del pueblo”, la plaza Pajares vinculada al trabajo agrícola en las eras y pajares nunca ha recibido un tratamiento apropiado y unitario como espacio público de relevancia urbana y social.

Esta vinculación con el trabajo agrícola ha configurado la volumetría y la materialidad de las construcciones que la bordean, y es también el punto de partida de la regeneración urbana propuesta para este concurso.

El trabajo agrícola. Las eras como vacíos urbanos

En las áreas periurbanas de interior, los vacíos existentes bordeados por construcciones destinadas a pajares, eran utilizados antiguamente como eras donde se faenaba la cosecha después de la siega. Las eras eran espacios amplios, sensiblemente circulares y acompañados de sombrajos, que los mulos recorrían dando vueltas infinitas para desgranar la mies. El proceso del trillado veraniego era una actividad grupal y festiva de toda la comunidad, donde los niños y ancianos participaban subidos en el trillo.

La propuesta para la plaza de Pajares parte de esas geometrías atávicas como base del diseño urbano con la voluntad de evocar la memoria del lugar y transformar este pequeño espacio urbano, hoy segregado y vacío, en un espacio social que propicie las relaciones intergeneracionales como lo hacían los trabajos agrícolas de su pasado.

La geometría. La espiral y el círculo

La nueva plaza de Argelita es una secuencia de espirales y círculos. Un juego de geometrías que convergen y fluyen entre sí. A vista de pájaro el diseño unifica las dos zonas actuales y la vincula con el otro espacio público del municipio (la plaza de la Iglesia), al tiempo que evoca al antiguo ritual colectivo del trabajo en las eras.

A pie de calle se establece una tensión entre la simetría y la asimetría. Una geometría de círculos entrelazados e intrincadamente delineados mapea sutilmente una serie de espacios concatenados. Así el espacio conjunto tiene un carácter a la vez unitario y fragmentado, caracterizado a través de ligeros cambios en la forma, en la altura, o en la vegetación diversa.

Jugar con la idea de un espacio urbano a medio construir permite definir niveles y espacios más ricos, que se pueden utilizar indistintamente para sentarse, reunirse y conversar o saltar y jugar.

En el extremo norte de la plaza se sitúa la fuente y entorno a ella se organiza una zona con bancos y gradas que permiten resolver el desnivel existente entre la calle Conchita Julián y la calle de la Era larga y sustituir los obsoletos juegos infantiles por una topografía que permite el juego libre.